Escultura deslocalizada

mayo 2015

Categories: Texts

La arquitectura es la ordenación de la luz; la escultura es el juego de la luz

Antonio Gaudí

 

La cultura contemporánea fatigada de tanto consumo establece, entre tantas otras cosas, ‘paradigmas culturales’ que influyen y desbordan los límites de cómo hoy podríamos comprender, por ejemplo, una escultura en el espacio público. Ante esto entiendo que la escultura es un objeto deslocalizado y sometido, por nuestros propios juicios, a renovadas tensiones formales y conceptuales. De ahí que aparecen entre mis ideas nuevas crónicas que destronan a aquellas que apuntan al acto de erigir una escultura solo como una confluencia de ideas preconcebidas a su forma y no a su contenido. Además podríamos citar los juicios que también han expuesto que el trabajo escultórico convive pletóricamente en un espacio sitiado por las formalidades y espectacularidades de su exhibición.

Bajo estas circunstancias las instalaciones de Pilar Quinteros yacen dentro de un contexto que ha explayado, desde hace unos años atrás, la estética de un insospechado auge económico en Chile y la relación estridente con una crisis social que desde el espacio público nos lleva a reflexionar sobre el deshumanizado estado con el que se visibiliza lo público. Pero al mismo tiempo las obras de Quinteros nos revelan un sentido agudo, desordenado y fulguroso que posee la escultura como tal.

Es por eso que desde diferentes corrientes que han estudiado la escultura tanto en América Latina como en Europa, el valor que hoy poseen los espacios urbanos para recibir la visión de las obras de artistas como Pilar Quinteros nos invitan a interrogarnos, desde la urbanidad, para hacer visible la relación entre escultura y espacio público. Por otro lado sus propuestas reafirman una ruptura espacial que progresivamente nos interiorizan en las dimensiones contextuales de piezas armónicas pero que sin embargo muestran intensas desigualdades. El carácter de Quinteros está marcado por la osadía con la que instala sus objetos por doquier. Para ella cada instante va creando una crítica explícita a un comportamiento artístico que en la actualidad no es frecuente. Simplemente ella articula un esquema de trabajo para que papeles, cartones y materiales reciclados friccionen sus formas, texturas y ángulos.

Hoy más que antes el espacio público esta sitiado y con prejuicios que han sido paridos dentro del mismo Estado que lo ha usurpado para no dar cabida a una obra como ésta. No obstante ella re-plantea ciertas sensibilidades que recoge a partir de los espacios con los cuales se enfrenta. Camina e involucra hitos y costumbres a través de un proceso que diluye fronteras y normas que aparecen entre otras disciplinas que por cierto le causan interés como arquitectura, urbanismo y paisaje; y desde donde trata de interpretar y dar respuestas a problemas y necesidades que van más allá de lo qué es crear e instalar una obra. Indudablemente el acto de Pilar Quinteros participa del debate político y social que significa el trabajo artístico en el espacio público así como también expone los sistemas de control que han sido impuestos a la producción simbólica y de circulación de los procesos de representación dentro de la cultura visual.