La astucia de la vitrina

enero 2014

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A estas alturas del año, nadie puede negar, que la escena santiaguina esta inapetente, agotada y gobernada por un docena de académicos que amancebados en sus reducidos espacios añoran relucir su (des)conocimiento más en el mundo del espectáculo que en el linde del trabajo de las artes visuales. Por estos motivos, el acto de exhibir en un lugar no tradicional derrumba esos criterios que han dialogado con el amiguismo, el color de una escuela de arte e incluso bajo la lupa de una contingencia política que actualmente solo chorrea manías.

Bajo estas premisas, el proyecto Galería Temporal ha rotulado un sugerente modelo de difusión de arte contemporáneo en Santiago. Por lo que su origen no es solo consecuencia de lo que han visto en una escena dolorosamente redundante, sino que además proviene de la idea de exponer en lugares inusuales. Espacios que en si mismos incitan la combinación de diversos factores que emplazan la particular visión que aún existe de ‘obra de arte’.

Además, Galería Temporal ha provocado un diálogo desde otro lugar, en otro emplazamiento y rompiendo con la imagen soterrada que los mismos lugareños poseen de su contexto. A simple vista, este proyecto genera un recambio en los aspectos que hemos aprendido sobre ‘difusión’. Y es más, la curadoría propuesta por sus organizadores, Angela y Felipe Cura, junto al historiador del arte Claudio Guerrero, vislumbra nuevos márgenes para curiosear en la cultura visual de esta ciudad. Entonces, al organizar un recorrido a través de tres vitrinas que yacen en distintas galerías comerciales del centro de Santiago y que están situadas por tres ejes curatoriales: representación, espacio y objeto; gestamos un pertinente análisis, a estas alturas del año, del quehacer de un par de artistas expuestos durante la temporada 2013.

Es en la Galería Alessandri, que actuó bajo el eje de ‘representación’, donde Rodrigo Arteaga despliega Convergencia. Una obra que esta constituida por diversos cristales para el estudio microbiológico junto a una serie de dibujos. Estas piezas distribuidas sobre varias repisas, exhibieron cultivos de diferentes tipos de hongos filamentosos que adquirieron múltiples formas y colores. Pero en uno de ellos, la apariencia de un mapamundi, repara en el acto de control científico que hace mención, específicamente, a los efectos que ha provocado la manipulación del material orgánico. Parte de una perfecta delineación que adquiere plausibles simbologías. Y aunque los hongos son conservados en resina, es su textura alterada por el mismo germen, la que nos permite observar una representación agobiada por el caos visual. Al final, Convergencia pasa a formar parte de una intrincada instalación que ilustra los embrollos que han instrumentalizado el trabajo cauteloso de la investigación científica.

Ahora en el mismo lugar de Convergencia, se expuso posteriormente la idea central de Andrés Duran. Este fotógrafo desenmascara la posibilidad que le había entregado la misma locación y que lo lleva a crear una instalación y video denominado Secuencia Temporal. Pero lo más llamativo del esquema de Duran, era la serie de videos que mostraban una trama de acción: En Locación.

La serie de videos, En Locación, nos muestra a un personaje que recorre los mismos lugares que conforman el entorno de esa galería comercial. Es dentro de esa vitrina donde exploramos un espacio singular y que al transformarse en plataforma de exhibición va provocando rostros curiosos e impertérritos. Datos que al ser rescatados, indican cientos de rasgos inequívocos sobre el asiduo público que se congrega entre esos pasillos lustrosos, un tanto iluminados, otras veces oscuros y que lucen varias sinuosidades arquitectónicas. Y al recapitular, incuestionablemente comprendemos la capacidad de Durán por instaurar una imagen que mantenga en vilo a quienes observan toda su idea. Pero que también, para este caso, dramatizan en el carácter que ha impuesto su cinematografía.

Diametralmente opuesto, es el entorno que nos presentó la vitrina de Paseo Huérfanos 1373. Vitrina que apuntó al eje ‘espacio’ y que exhibió la obra Planta Básica de Jessica Briceño.

Briceño re-construyó tosca e impersonalmente la imagen de la Remodelación Urbana San José que está ubicada en uno de los vecindarios con mayor rentabilidad para el negocio de los bienes raíces del centro de Santiago. Es desde aquí donde reflexionamos sobre el origen de esta “remodelación”, inaugurada en los años 60, y que expone la nostalgia de ciertos modelos de construcción, arquitectura y estándares de vida que ya no son demandados por la población. No obstante, la maqueta que yace en esa vitrina ha proyectado un hábitat que subsiste y, por cierto, sustenta a los musgos que fueron regados pausadamente por una gotera que caía desde un estanque. Además, Planta básica es una refracción perturbadora que emana desde la publicidad. Un argumento que en la actualidad puede ser percibido en las maquetas de diversos proyectos inmobiliarios. De esta forma, la coyuntura de Briceño son los modelos de habitabilidad que no podrán ser sustentables en la actualidad. Aquí toda la alegoría de Planta Básica, ha amparado la búsqueda de nuevas formas de residir en un contexto que ya ha sido dominado por el infortunio del mercado.

Y para finalizar este recorrido, me detuve en la Galería España, un espacio que Galería Temporal eligió para exhibir las propuestas relacionadas con el eje ‘objeto’. Dentro de esa vitrina, Miguel Soto reflexionó sobre el verdadero estatuto ontológico de un mueble convencional. Su obra La Breve y Triste Historia de los Bienes Muebles, prologa las huellas de un objeto ambiguo y destartalado. Clave que nos presenta un mueble que apela al virtuosismo burlesco de la vitrina. Por lo mismo, la disposición espacial de éste denotó otros relatos que ponen en evidencia la envergadura de la vitrina, no solo para mostrar situaciones acabadas, sino que también para conmover con sus efectos inagotables.