Malos: Graficando un comic ideológico

febrero 2014

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El artista visual chileno Javier Rodríguez, acaba de inaugurar en Gdansk (Polonia) la exposición “La Forma del Diablo”[1]. Un lugar que también ha elegido para mostrar una parte de su proyecto Malos[2], obra que expone, bajo la estética del comic, un análisis sobre el actuar de los encapuchados en Chile.

Los encapuchados han estado presentes en las discusiones ideológicas actuales que exponen al Estado como el único responsable de habilitar los enfrentamientos en manifestaciones públicas. Y si ponemos todos los antecedentes sobre una mesa –como ésta que ha construido Rodríguez– podemos revelar que son estos manifestantes los que conforman una generación que ha sido engendrada a través de la retórica neoliberal y contexto histórico de nuestros países sudamericanos.

Ya en los años sesenta los situacionistas habían manifestado, a través del comic, su descontento con ciertos mensajes y gráficas del poder institucional de la creación artística de aquellos años. Además como no olvidar el legado visual de la izquierda. Por cierto esa izquierda que en Sudamérica cultivo un proyecto ideológico que tenía como sustento promocional, por un lado, la fragilidad del dibujo, y por otra parte, la estampa del documental gráfico. Y aunque durante estos últimos años, otros también se han atrevido a plantear al comic como un sintetizador de esas formas de representar la realidad,[3] en esta ocasión, el caso que nos presenta Javier Rodríguez obstaculiza esos relatos que ha creado la prensa sobre los encapuchados. Porque son la prensa junto al Estado los promotores de un fenómeno que habla en extenso de una sociedad que no comprende, ni menos entiende, su contexto social y cultural.

Por eso a través de estas imágenes que capturamos desde los Malos, y bajo el concepto que nos presenta Rodríguez, reaccionamos frente al Estado como el principal organizador y promotor de una violencia estructural sin límites. Es el Estado quién persigue despolitizar, desideologizar y neutralizar a quienes alteran el ‘bien común’ y desestabilizan la ‘ley y el orden’. Para esto es imperativo la visión histórica que hemos conservado sobre nación, estabilidad económica y la mediática frase de la postergada ‘reconciliación nacional’. Entonces, desde aquí asimilamos que el Estado, en la actualidad, solo impone un orden incoherente en medio del caos natural que sienten, particularmente, cientos de miles de estudiantes. Aquí la capucha del estudiante chileno es una forma de presionar al Estado no solo como garante de una educación gratuita, sino que además como promotor de la igualdad de derechos.

Por otro lado, en los Malos resumimos un sistema de relaciones sociales que prevalecen en un momento histórico determinado. En donde una sociedad históricamente concreta yace en razón del orden y la estabilidad. Un orden y estabilidad que ciertamente ha sido manejado hasta el día de hoy por el neoliberalismo.

El perfil y la violencia con la cual actúa el encapuchado es inherente a un orden cultural basado en la explotación, en la exclusión y marginación de vastos sectores de la sociedad. De hecho la influencia de la violencia económica y de cómo ésta se reproduce a través de todo el sistema pasa a consolidar una violencia estructural.

Ya podemos apreciar que Malos retoma lo anacrónico del dibujo como una estrategia política dentro de la vorágine que nos ha planteado la cultura visual en estos últimos años. Asimismo nos invita a meditar sobre las distintas opiniones que se enfrentan a los relatos convencionales que están presentes tanto para hablar de la pausada estrategia de validación del dibujo como de la artesanal forma de protestar que han incubado los encapuchados en Chile.



  1. El lugar en donde se lleva a cabo esta exposición es en Laznia, Centro de Arte Contemporáneo de Gdansk. En esa misma muestra colectiva también participan los artistas chilenos: Mario Z, Víctor Hugo y Mauricio Bravo.
  2. 18 láminas de 27 x 38 cm. Técnica utilizada: lápiz tinta sobre papel.
  3. Michael Baers: Selected Work For Publications 2005 – 2010. Editado el 2012. Más información www.michaeljbaers.com